El día que le expliqué a mi madre qué hago (y por qué ahora sí lo entiende)

Cómo explicar SEO y posicionamiento en IA a alguien que no es técnico — la prueba que funciona

Mi madre lleva años haciéndome la misma pregunta.

"¿Pero tú, exactamente, a qué te dedicas?"

Y yo, cada vez, intentaba responderle con palabras nuevas. Primero le dije "SEO", como si eso significase algo. Luego pasé a "posiciono páginas web en Google". Luego a "marketing digital". Luego a "consultoría". Cada respuesta más vacía que la anterior. Ella asentía con educación, pero por la mirada se notaba que seguía sin saber qué le contestar a sus amigas cuando le preguntaban por mí.

Hasta que el otro día se me ocurrió enseñárselo en vivo. Y ahí sí lo entendió.

Te lo cuento porque viene siendo una metáfora de una verdad incómoda del marketing digital: explicamos lo que hacemos con jerga porque no sabemos enseñarlo con un ejemplo. Y luego nos quejamos de que los clientes no nos entienden.

Intento 1: las palabras

Estaba tomando café con ella la semana pasada. Volvió la pregunta:

"Diego, ¿pero qué haces tú exactamente cuando dices que trabajas por tu cuenta?"

Probé la versión que tenía más rodada:

"Mamá, posiciono páginas web en Google. Cuando alguien busca algo en Internet, yo hago que las webs de mis clientes aparezcan las primeras."

Silencio educado.

"Ah, vale. Bien."

Esa respuesta. La que te confirma que no se ha enterado, pero tampoco va a preguntarte una segunda vez para no ofenderte. Llevaba años recibiendo esa misma respuesta y aceptándola. Esta vez decidí que no.

Intento 2: la prueba

Saqué el móvil. Abrí Google.

"Mira, mamá, te lo enseño. Tú piensa en una pregunta que harías si quisieras buscar a alguien que hace lo que yo hago. Algo así como 'quién es bueno en esto en Asturias'."

Le sugerí la que tenía en la cabeza:

"Mira esta: ¿quién es el mejor consultor SEO de Asturias?"

Lo tecleé en Google, con el modo IA activado. Google se tomó dos segundos. Y respondió con un párrafo en el que aparece mi nombre el primero. Diego Fresno, consultor de marketing digital en Gijón.

Mi madre se quedó mirando la pantalla unos segundos. Luego me miró.

"Pero entonces… tú eres el primero."

"Sí, mamá. Eso es lo que hago. Hacer que cuando alguien pregunta algo en Internet, mi nombre o el de mis clientes aparezca el primero."

Después abrí Perplexity (que es como otro tipo de buscador con IA) y le hice la misma pregunta. Volvió a salir mi nombre arriba del todo.

Y ahí sí. Ahí lo entendió. No por mis palabras. Por el ejemplo.

A partir de ese momento, cuando le pregunten a qué se dedica su hijo, ya tiene una respuesta que sí sabe contar: "Hace que cuando preguntas en Internet quién es el mejor, salga su nombre."

Esa frase es la mejor descripción de mi trabajo que he oído en quince años. Y no la dije yo. La hizo Google delante de su cara.

La diferencia que importa: SEO + GEO

Lo que mi madre vio en pantalla no es exactamente lo que llamaríamos "SEO de toda la vida". Es la mezcla nueva de dos cosas:

  • SEO: posicionar en los resultados de búsqueda clásicos. Los famosos diez enlaces azules de Google. Funciona desde hace 25 años, sigue funcionando, y para la mayoría de búsquedas comerciales todavía es la palanca número uno.
  • GEO: posicionar dentro de las respuestas que generan las IAs (Google AI Overviews, Perplexity, ChatGPT, Bing Copilot…). Es la capa nueva. Cada vez más gente teclea preguntas directamente a una IA en lugar de buscar y elegir. Si tu marca no aparece citada ahí, te quedas fuera de la conversación.

La buena noticia es que la base técnica de SEO y GEO se solapa: una web bien estructurada, con contenido citable, schema correcto, autoridad razonable y consistencia en directorios y reseñas tiene papeletas para aparecer en los dos sitios a la vez. Cubrí el detalle de cómo aparecer en IAs en mi post sobre posicionamiento en ChatGPT y Perplexity.

Pero el resumen para mi madre es más corto: "hago que aparezcas el primero cuando preguntan".

Intento 3: contarle lo de los nichos (no lo entendió)

Aprovechando el momento, me lancé a contarle la otra mitad de mi trabajo. La parte de los proyectos propios.

"Mamá, además de los clientes, yo tengo páginas web propias."

"¿Páginas propias? ¿Como una empresa?"

"Más o menos. Por ejemplo, tengo una página que se llama Slot Canyon Guide. Va de cañones en Arizona, Estados Unidos. La gente que va a visitar Antelope Canyon o Horseshoe Bend la encuentra en Google buscando información de viaje."

Pausa.

"¿Tú has estado en Arizona?"

"Sí, hace un año. Por eso la monté. Y hay otras: ComparaHosting, que compara empresas de hosting para webs. Y ComparaSoft, que compara software para empresas. Y otras más pequeñas."

"¿Y eso te da dinero?"

Aquí ya empezó la parte difícil.

"Sí. Funcionan con afiliación. Yo recomiendo proveedores, y cuando alguien que entra en mi web va a contratar a uno de esos proveedores, el proveedor me paga una comisión. No le cobro a quien lee, ni le encarezco lo que contrata. Es una comisión que paga la marca por traerle el cliente."

Silencio largo.

"Entonces… ¿tú vendes hosting?"

"No, mamá. Yo recomiendo, y si el lector decide contratar, me paga el proveedor. Yo no vendo nada."

"Y los cañones de Arizona, ¿también vendes cañones?"

Decidí abandonar esa línea explicativa.

"Sí, mamá. Vendo cañones."

Nos echamos a reír. Ella porque pensó que era una broma. Yo porque me di cuenta de que el modelo de afiliación es prácticamente imposible de explicar en cinco frases a quien no haya vivido nunca en Internet, y sin embargo es el modelo de negocio que mueve buena parte del SEO mundial.

Volveremos a intentarlo otro día con más calma. O igual no. Quizá la versión "soy el primero cuando preguntan en Internet" sea suficiente para los próximos cinco años, y la parte de los nichos quede como ese detalle que su hijo hace y que no necesita entender.

Lo que me dejó claro la conversación

Tres lecciones, en orden de impacto:

  • Ningún cliente entiende SEO con palabras. Lo entiende con un ejemplo en su pantalla. Si yo le hubiera hecho un PowerPoint sobre algoritmos, schema y autoridad de dominio, mi madre habría seguido sin saber qué le hago. La prueba viva sí funciona. Esto aplica también a las primeras reuniones con prospectos: en vez de explicar metodología, abre Google con su query objetivo y enséñale dónde está él y dónde está su competencia.
  • La generación de mi madre entiende mucho mejor "ser el primero" que cualquier explicación técnica. Y resulta que "ser el primero cuando alguien pregunta" es exactamente lo que SEO y GEO hacen. Si la abuela lo pilla, tu cliente potencial también.
  • Tener proyectos propios da credibilidad técnica que no sale en ningún PowerPoint, pero se nota en cuanto hablas con un cliente. Cuando alguien me pregunta cómo se monta un comparador, cómo se hace link building en inglés, cómo se trabaja un sitio en USA desde España, no contesto con teoría. Contesto con lo que veo todas las semanas en ComparaHosting, ComparaSoft o Slot Canyon Guide. Esa diferencia se nota en la primera reunión.

Si quieres ver lo mismo desde tu lado

Te invito a hacer el ejercicio con tu propio negocio. Tres minutos:

  • Abre Google con el modo IA activado.
  • Teclea la pregunta exacta que haría tu cliente ideal: "mejor asesoría fiscal en Oviedo", "reformas integrales en Gijón recomendadas", "abogado laboralista cerca de mi". Lo que sea tu sector.
  • Mira la respuesta. ¿Sale tu marca? ¿Sale la de tu competencia? ¿Salen genéricos como portales o agregadores?
  • Repite en Perplexity con la misma pregunta.

Lo que veas en esos dos sitios es lo que está viendo tu cliente potencial hoy cuando le pregunta a una IA en quién confiar. Si tu marca no aparece, ahí tienes el trabajo pendiente. Y si quieres que veamos juntos cómo entrar en esas respuestas, hablemos por aquí o te explico mi enfoque como consultor SEO en Asturias y de GEO / posicionamiento en IA.

Un saludo. Y si tu madre tampoco entiende a qué te dedicas, ya sabes: deja de explicar y enséñaselo. La pantalla suele hablar más claro que tú.

Preguntas frecuentes

¿Qué hace exactamente un consultor SEO?
Posiciona páginas web en buscadores para que aparezcan en los primeros resultados cuando alguien busca algo relacionado con el negocio del cliente. En la práctica: análisis técnico de la web, optimización de contenido y arquitectura, estrategia de palabras clave, y enlaces. Y desde 2024-2025, también optimizar para que la web aparezca en respuestas de IA como Google AI Overviews, Perplexity o ChatGPT. Eso último se llama GEO (Generative Engine Optimization).
¿Qué diferencia hay entre SEO y GEO?
SEO es posicionar en los 10 enlaces azules de Google de toda la vida. GEO es aparecer citado dentro de la respuesta que da una IA cuando alguien le pregunta algo. El SEO sigue importando porque mucha gente sigue tecleando en Google; el GEO importa cada vez más porque cada vez más gente pregunta directamente a una IA. Lo sano es trabajar los dos a la vez, porque la base técnica que sirve para uno alimenta al otro.
¿Cómo se mira si una marca aparece en Google AI Overviews o en Perplexity?
A pelo. Abres Google con el modo IA activado (o entras directamente en Perplexity) y tecleas la pregunta que un cliente potencial haría. Por ejemplo: 'mejor consultor SEO en Asturias', 'asesoría fiscal en Oviedo recomendada', 'gimnasios para mayores de 50 en Gijón'. Si tu marca aparece citada en la respuesta, vas bien. Si no, hay que trabajarlo: autoridad de dominio, contenido citable, schema, presencia consistente en directorios y reseñas. Sin atajos.
¿Tienes proyectos propios además de clientes?
Sí. Tengo varias webs de nicho que opero por mi cuenta como laboratorio SEO y también para diversificar ingresos: Slot Canyon Guide (cañones en Arizona, en inglés), ComparaHosting (comparador de hosting en España), ComparaSoft (comparador de software para pymes). Funcionan con tráfico orgánico y monetizan por afiliación. No son clientes, son míos. Los uso para probar técnicas SEO y GEO en entornos donde puedo arriesgar sin pedir permiso, y luego aplico lo que aprendo a los clientes con criterio.
¿Por qué un consultor SEO tiene sus propios proyectos de nicho?
Tres razones. Una: mantengo el músculo SEO entrenado con proyectos reales, no solo con auditorías a terceros. Dos: testeo técnicas nuevas (GEO, schema, llms.txt, IndexNow, etc.) en sitios míos antes de proponerlas a clientes. Tres: diversifica la facturación — el consultor que solo vive de clientes está más expuesto a vaivenes que el que también tiene tráfico orgánico monetizado. Y como bonus: cuando hablo con un cliente de afiliación o de comparadores, sé de qué hablo porque lo he hecho yo.

¿Hablamos de tu proyecto?

Cuéntame tu situación y te digo qué haría yo. Si encaja, hablamos. Si no, también te lo digo.

Hablemos, si gustas